El streetwear es una etiqueta libremente adoptada y rechazada por Virgil Abloh. A través de la ruptura contemporánea de los códigos de vestimenta, la idea popular de streetwear exige una redefinición del propio término. Hoy, el streetwear caracteriza la ropa que en realidad utilizamos y la forma en la que la llevamos. Para la colección Otoño-Invierno 2020 de Louis Vuitton, el Director Artístico para ropa de hombre, Virgil Abloh, estudia la antropología evolutiva del traje y la reprogramación de los códigos de vestimenta tradicionales. La sastrería y la silueta ajustada – los símbolos de la firma de convención, oficio y éxito – salen de su zona de confort corporativo: distorsionados y modificados, los códigos de vestimenta del mundo antiguo son neutralizados, reapropiados y adoptados para una progresiva joie de vivre. No dejes que tu trabajo te defina.

Utilizando su premisa evolutiva de la niñez en Louis Vuitton, Virgil Abloh investiga la relación para toda la vida que forman los adolescentes y los hombres jóvenes con las camisas y los trajes. Es
un ejercicio material y figurativo en libertad, presentado dentro de las limitaciones familiares de la sastrería. El surrealismo es el acto instintivo de convertir lo ordinario en extraordinario. La
abstracción de lo familiar expande los horizontes de nuestra rutina y nos hace ver el mundo a través de ojos imperturbables. Virgil Abloh aplica los mecanismos de lo surrealista para retroceder el reloj de nuestra comprensión colectiva infligida por la edad. Observar el mundo a través de la óptica de un niño – de un adolescente o un hombre joven – es equivalente a una primera impresión, a la pureza de la mente y al refrescante optimismo de la ingenuidad. El cambio de década anuncia un apetito por motivaciones frescas.

A través de la perspectiva infantil, los fenómenos y tradiciones que damos por hecho recobran vida y son elevados. Flotando sobre nuestras cabezas al igual que el cielo de una antigua capilla o un set de filmación eterno, las nubes en el cielo parecen pertenecer a un sueño y ser infinitas: el cielo en la tierra. Los relojes rotos, diseñados para girar al revés, dan la hora correcta dos veces al día.

El traje, el uniforme corporativo y mundano de un hombre, es de- y recodificado en un símbolo de artesanía y creatividad. Como parte del escenario en el Jardin des Tuileries, las herramientas tradicionales del artesano son magnificadas para convertirse en esculturas idolatradas; los iconos de la tradición son honrados y cambiados con el mismo placer.

 

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