Pero, en realidad, cualquier postura en la que la cabeza este más abajo que el corazón se considera una inversión.

Las inversiones presentan muchos beneficios para nuestra salud, llevan sangre nueva y oxigenada a la cabeza, al tronco y a la vez fortalecen las cervicales. Tonifican el músculo cardíaco, irrigan el cráneo mejorando las capacidades mentales, la vista y el oído. Invierten los efectos de la gravedad y hasta ayudan a prevenir las varices en las piernas.

Son posturas recuperadoras que producen vitalidad, ayudan a la buena circulación, mejoran la concentración, equilibran el sistema hormonal y aportan armonía. Resultan calmantes, se establece una nueva relación con la gravedad y se necesita, para ejecutar la postura, mucha tranquilidad corporal y mental.

Basándonos en que la cabeza quede por debajo del corazón hay muchas posturas que podemos practicar y que son asequibles para todo practicante a cualquier nivel y condición física, siempre con modificaciones y usando accesorios para yoga como bloques, correas de estiramiento o un cojín.

Entre las más conocidas y que se pueden incorporar en una clase de principiantes están:

Adho Mukha Svanasana – postura del perro mirando hacia abajo

Uttanasana – flexión profunda hacia delante

Parsvottanasana – flexión hacia delante sobre una sola pierna

Prasarita Padottanasana – flexión hacia delante con piernas separadas (hay muchas variaciones para los brazos)

Ya un poco más avanzadas y con las que se requiere guía y más práctica están:

Sirsasana – postura sobre la cabeza

Pincha Mayurasana – postura sobre los antebrazos o equilibrio sobre los codos

Sarvangasana – postura sobre los hombros

Halasana – postura del arado

Hay muchas más y bastantes oportunidades de modificaciones a las posturas que he mencionado; sobre todo variaciones de brazos y adaptaciones para principiantes. Lo más importante es siempre encontrar lo que le vaya bien a tu cuerpo, tu edad, tu estado físico y un profesor que te pueda guiar y enseñar. Aprender a escuchar tu cuerpo, a variar tu práctica personal para que apoye el momento en que estás en tu vida emocional y física.

Se recomienda no hacer inversiones a personas que tengan lesiones en la columna vertebral, en el cuello o en la cabeza y también a personas con la presión arterial alta o problemas del sistema cardiovascular.

Es importante también para las mujeres tener el ciclo menstrual presente al hacer inversiones. Normalmente los instructores en las clases grupales mencionan siempre que si alguna de las estudiantes está en su periodo menstrual no debe hacer inversiones o por lo menos las inversiones más avanzadas. Si no lo dicen lo deberían hacer. ¿Por qué? En la filosofía del yoga, la menstruación es apana o energía que en el cuerpo fluye hacia abajo. Al hacer inversiones perturbas este flujo natural, por lo que es mejor evitarlas.

Tenemos muchos apegos a lo que es correcto o incorrecto de hacer en la vida, cuando nos ponemos “patas arriba”; la perspectiva cambia, encontramos una manera de ver las cosas de un ángulo diferente. Estar un tiempo al revés cambia la apariencia de las cosas, literal y simbólicamente.

Puedo decir que en momentos difíciles en mi vida o de muchas decisiones, las inversiones me han ayudado a ver las cosas con más claridad y optimismo. Además, tienen también un factor divertido, siempre que salgo de clase de handstand (parada de manos) me siento feliz, reída, de buen humor. Sí claro, a veces te caes… pero lo más importante en la práctica y en la vida es aprender a levantarse e intentarlo otra vez.

Namaste yoguis y a verlo todo al revés.

Por @mylene_pezzotti

Fotografía @christinafernandes_photo

Vestuario @liquidodubai

 

 

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