Te sabrás de memoria -por haberlo leído mil veces en las revistas- que algunos ingredientes cotidianos son ya míticos en cosmética. La cera de abeja, el aloe vera, el agua termal, la manteca de karité…

Pero ¿te has preguntado lo que puede llegar a dar una rosa? No se trata de su fragancia (aunque, a veces, también), sino de lo que puede extraerse de un rosal cuando se buscan activos beneficiosos para la piel.

Lancôme tiene a la rosa muy estudiada, hasta tiene una variedad con su nombre, que cultiva en Grasse y de la que obtiene varios activos diferentes.

 

Los tres activos que salen de la rosa

Estos tres ingredientes son:

  • El extracto de rosa, capaz de estimular la regeneración de las células de la piel y obtenido por Fermogénesis™, un vanguardista y exclusivo proceso biotecnológico de fermentación patentado por L’Oréal que consigue maximizar el potencial de las células nativas concentradas de la rosa.
  • El aceite esencial de rosa, que ayuda a acelerar la regeneración de la piel, obtenido por destilación en frío.
  • El concentrado de rosa, que contribuye a calmar la piel, obtenido por una técnica llamada CO2 Supercritical extraction. Esta técnica, que emplea dióxido de carbono como disolvente, es uno de los más modernos métodos de extracción, escogido por ser el más seguro a nivel medioambiental. Destruye menos la materia prima y los extractos que obtiene conservan mejor el aroma original.

Dicho esto, ahora entendemos por qué desde la marca francesa afirman que con estos tres procedimientos, sumados a una obtención artesanal de la rosa más preciada, pueden presumir de ofrecer un poder de regeneración a la piel madura fuera de lo común. Con el uso continuado de estos cosméticos a base de rosa, la piel está más suave, flexible, nutrida, confortable. Día tras día, luce más radiante y las arrugas y líneas de expresión parecen atenuadas.

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