No solo en cuestiones de nutrición y ejercicio físico, sino también con respecto al cuidado facial. El momento #yomequedoencasa nos ha lanzado con desesperación a rituales de belleza para los que antes nunca encontrábamos tiempo. Además de hacer pan, yoga y directos en Instagram, estamos poniéndonos mascarillas de belleza.

¿Por encima de nuestras posibilidades? Muy probablemente.

Cuidar la piel en exceso puede llegar a estresarla. Eso es así. De hecho, los expertos alertan: si la piel no está bien limpia antes de poner la mascarilla, se puede producir una dilatación de los poros, sin ir más lejos.

 

Consecuencias de poner más mascarillas de las necesarias: 

  • Si son mascarillas con ácidos, efecto peeling, blanqueadoras o astringentes para las pieles grasas, pueden llegar a irritar si se abusa de ellas.
  • Si son de las que van impregnadas en tejido, ojo. Cuando notes que se ha secado, quítatela. Si está pegada a la piel y ésta ya no encuentra hidratación en el tejido, se pone a absorber la de la propia capa córnea, creando mayor deshidratación.
  • No por dejar expuesta la mascarilla más tiempo, esta hace mejor efecto. Al contrario. Entre 10 y 15 minutos suele ser suficiente. Por ejemplo, una mascarilla para piel grasa que se deja demasiado tiempo puede provocar un efecto rebote de las glándulas sebáceas, que se ponen a fabricar más grasa.
  • Aunque las coreanas defienden el uso de mascarilla casi a diario, los dermatólogos piensan que es exagerado. Sobre todo, si tu piel es sensible o reactiva.
  • Normalmente, el fabricante indica la frecuencia de uso de las mascarillas. Usarlas por encima de esa pauta es un error.

“Una excepción son las mascarillas de noche, que se pueden dejar durante las ocho horas de sueño. Para eso, asegúrate que la tuya pertenece a esa categoría”.

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