Aunque a las pelolisas nos puedan parecer todos iguales, las pelirizadas saben perfectamente que cada rizo es un mundo. Y que sus rizos no responden igual de bien o mal dependiendo de cómo se laven y acondicionen la melena.

Hay varios tipos de rizo y esa diferencia no está solo en lo que se ve a simple vista, sino que se ve afectado en su forma y estructura y, por tanto, en sus necesidades a la hora de cortar para que favorezca y, por supuesto, lavar, acondicionar, secar y peinar. Si se quieren uno rizos bonitos, elásticos y luminosos, hay primero que saber identificar el tipo de rizo.

La falta de hidratación está presente en muchas melenas rizadas, aunque no de la misma forma, y es la causa de que el pelo rizado tienda a encresparse. Cada cuero cabelludo es diferente y hay que analizar su oleosidad para aportar la hidratación necesaria de una forma equilibrada.

¿Cuál es mi tipo de rizo?

Si desde hace poco has decidido dejar de alisar y vivir a tope tu textura curly pero no tienes claro qué tipo de rizo es el tuyo y, por lo tanto, qué necesidades tiene, atenta. Son varios los aspectos a tener en cuenta y van desde la hidratación natural a la porosidad y la elasticidad de cada melena:

Porosidad: No todas las melenas absorben los líquidos de la misma manera, es decir, hay fibras más porosas que otras.

Grosor: También las hay más finas o más gruesas y el grosor es el que determina el porcentaje de emolientes a aplicar, si deben ser más o menos pesados.

Oleosidad: Lo mismo sucede con la oleosidad, la grasa que generamos, que es lo que determina cómo lavar y exfoliar.

Elasticidad: Siempre diagnosticada de un modo profesional, determinará la flexibilidad, un aspecto que indicará la necesidad de aportar proteínas o agua

 

¿Qué productos necesita mi rizo?

Utilizar los productos adecuados a cada necesidad es fundamental para lograr un equilibrio en el que no hay ni exceso ni déficit.

Una vez evaluada la categoría de tu rizo que, como decimos, has de poner en manos de un profesional, conviene saber qué necesita en concreto tu rizo para darle exactamente lo mejor y que luzca espléndido y vivo.

 

Si la porosidad es baja:

Evita los aceites demasiado densos y escoge fórmulas ligeras como aceites de semilla de uva o de almendras.

Usa productos que se dejan actuar sin aclarado y aplícalos con el pelo mojado, en vez de húmedo.

 

Si tu porosidad es alta:

Recurre a aceites como el de argán para que no solo hidraten, sino que actúen evitando la pérdida de hidratación a modo de barrera.

Regala a tus rizos tratamientos que aporten proteínas.

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