Gurús de la belleza lo defienden como un estupendo gadget para usar por la mañana. Descartado que actúe -como algunos aseguran- sobre las arrugas u otros signos de la edad, sí es cierto que ayuda a mejorar un día de mala cara.

Si no lo crees, cómprate uno y ponlo a prueba. Recién sacado del frigorífico y usado con los movimientos correctos, es el mejor despertador para el rostro cansado.

La regla fundamental sobre cómo usar un rodillo de jade reside, básicamente, en seguir los movimientos que favorecen el drenaje linfático del rostro.

Con esto, se ayuda a eliminar el líquido que se queda como atascado en la zona alrededor de los ojos y en las mejillas.

En resumen, el rodillo de jade ayuda a deshinchar el rostro, refresca y contribuye a que penetren los sueros o aceites que hayas aplicado previamente. Son ocho pasos para trabajar toda la cara:

Paso 1: Desde la barbilla, hacia la oreja, por la línea mandibular. Primero hacia un lado, después hacia el otro.

Paso 2: Desde encima de la barbilla, siguiendo la línea bajo el labio, hacia arriba. Primero hacia un lado, después hacia el otro.

Paso 3: En la zona de las comisuras, en movimientos de abajo arriba. Primero un lado, después el otro.

Paso 4: En la zona de las mejillas, trabaja partiendo de la nariz y hacia la sien. Primero un lado, después el otro.

Paso 5: Pásalo por la nariz, en movimientos de abajo arriba.

Paso 6: En el contorno de ojos, siempre de dentro hacia la zona de las mejillas, trabaja partiendo de la nariz y hacia la sien. Primero un lado, después el otro.

Paso 7: Para tratar la zona del entrecejo, haz girar la pieza pequeña del rodillo en movimientos de abajo arriba.

Paso 8: Para terminar, pasa el rodillo en movimientos del centro de la frente hacia la parte exterior, primero un lado y después el otro.

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